El Camino Lebaniego se presenta como una de las grandes rutas de peregrinación del norte de España. Según recoge Henares al Día, este itinerario de aproximadamente 78 kilómetros une San Vicente de la Barquera con el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en el corazón de Cantabria, atravesando valles, bosques y algunos de los paisajes más espectaculares del interior de la región.
El destino final del camino es el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde se conserva el Lignum Crucis, considerado el fragmento más grande que se preserva de la Cruz de Cristo. Esta importancia religiosa convirtió al santuario en destino de peregrinación desde hace siglos. En 1512, el papa Julio II concedió mediante bula el jubileo a quienes llegaran al santuario durante los años en los que la festividad de Santo Toribio (16 de abril) coincidiera en domingo. El próximo Año Santo Lebaniego tendrá lugar en 2028.
Cuatro etapas entre mar y montaña
El relato publicado por Henares al Día propone dividir el Camino Lebaniego en cuatro jornadas, en lugar de las tres oficiales, para disfrutar con más calma del recorrido:
- Etapa 1 (San Vicente de la Barquera – Puente Arnudo): 29 kilómetros. La ruta parte desde la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, kilómetro cero del camino. Tras atravesar localidades como La Acebosa, Estrada y Serdio, el camino se separa del Camino del Norte jacobeo y se adentra hacia el interior. Uno de los tramos destacados es la Senda Fluvial del Nansa, con ocho kilómetros junto al río por pasarelas y senderos agradables.
- Etapa 2 (Puente Arnudo – Cicera): 18,2 kilómetros. Jornada más corta pero con desniveles importantes. El itinerario pasa por el Mirador de la Palombera, con vistas sobre el valle del Nansa, y por la iglesia románica de Santa Juliana en Lafuente. Después de ascender por la aldea de Burio hasta el Collado de la Hoz, llega el descenso final hacia Cicera.
- Etapa 3 (Cicera – Cabañes): 17,8 kilómetros. Una de las jornadas más atractivas. Nada más salir de Cicera, el camino sube 355 metros entre piedra y tierra hasta internarse en un hayedo que recuerda, salvando las distancias, al de Tejera Negra en la sierra de Guadalajara. El descenso conduce a Lebeña, donde se encuentra la iglesia prerrománica de Santa María. Después de cruzar el desfiladero de La Hermida por la N-621, el camino asciende hacia Cabañes, con vistas espectaculares sobre el desfiladero.
- Etapa 4 (Cabañes – Santo Toribio de Liébana): 15,4 kilómetros. La última etapa desciende hasta el Castañar Milenario del Habario, entre castaños centenarios, y continúa hacia Pendes con vistas a Peña Ventosa. Desde allí, el camino baja al valle del río Deva hasta llegar a Potes, capital de La Liébana. Los últimos dos kilómetros y medio de camino peatonal conducen finalmente al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde los peregrinos pueden solicitar la Lebannensis, el certificado acreditativo.
Recomendaciones para el camino
Aunque el Camino Lebaniego no presenta grandes distancias, los desniveles de algunas jornadas pueden resultar exigentes. El relato advierte de que existen demasiados kilómetros de asfalto y algunos tramos discurren por carreteras con tráfico intenso y sin arcenes adecuados, por lo que es necesario caminar con precaución.
La señalización mediante flechas rojas y mojones es, en líneas generales, correcta, aunque en algunos puntos resulta insuficiente. También conviene planificar previamente los alojamientos y lugares donde aprovisionarse, ya que mientras San Vicente de la Barquera y Potes cuentan con numerosos servicios, en determinadas etapas las posibilidades son más reducidas. Llevar agua y comida puede ser especialmente recomendable.
El relato concluye que el Camino Lebaniego demuestra que no hacen falta cientos de kilómetros para disfrutar de una gran experiencia senderista y peregrina: cuatro etapas, cerca de 78 kilómetros y un recorrido que, pese a su corta distancia, deja la sensación de haber realizado un camino mucho más grande.
